Los nervios, la ansiedad y la expectación del negro sobre blanco, y la memoria traicionera, que quién sabe si te fallará.
Y la blancura. La terrible blancura del papel desafiándote a atreverte a mancharla con tu ignorancia y tus nervios, a apretar el bolígrafo y escribir lo justo, lo correcto, con los segundos escapando raudos del reloj.
La terrible blancura reciclada y azul del papel del examen.