30 enero 2014

Escribir por escribir

Hoy lo primero que he hecho ha sido poner el título ¿por qué? el título siempre es lo último, hasta que no relees todo lo que has escrito, no sabes como se llama. Es como un intento desesperado de que todo te salga como deseas, de que tus planes se cumplan al 100%, sin ningún tipo de sorpresa. Como la estúpida manía que tenemos de ponerles a los niños nombres antes de que nazcan. Les llamamos Sofía o Alberto sin saber cómo serán realmente, con la esperanza de que esos nombres acaben cuadrando con su carácter. O quizá que su carácter acabe cuadrando con esos nombres. ¿Cuántas veces habéis conocido a alguien con cara de Virginia, pero que se llama Marta? ¿O con unos claros rasgos de Mario, pero cuyo nombre es Daniel? A mí me ha pasado muchas veces. Esa manía que tenemos de etiquetarlo todo sin saber, de querer llamar a las cosas "por su nombre", sin darnos cuenta de que las palabras son un lenguaje limitado.
[...]
Pero bueno, que yo venía aquí a escribir. ¿Que el qué? Pues supongo que el amor y la distancia. Lo de siempre vamos. Pero la verdad es que me da algo de palo escribir por escribir.

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